Pedro III nunca dirigió ninguna campaña en Bizancio, en realidad tras ver como sus expectativas en la península se podían dar por finalizadas al no quedar más porciones de tarta que repartir, lo que hace es lanzarse a una especie de cruzada particular contra las tierras del norte de África, por lo que sería la actual Túnez. Para ello pide el apoyo de Roma, pero lógicamente con la manía que le tenían le dicen que de ayuda nada. Además el papa, al que no se le escaba una, se da cuenta que lo que el excomulgado Pedro III pretendía no era liberar nuevos reinos para mayor gloria de Dios, sino que lo que busca en realidad es, quizás confabulado con el emperador bizantino Miguel VIII, acercar sus ejércitos al sur de Italia, para desde allí lanzar un ataque contra los intereses franceses en Sicilia. Pero en éstas que los sicilianos, y seguramente que también con la mano de Miguel VIII por detrás, se levantan contra los de Anjou en lo que se conoce como las Vísperas Sicilianas. Todo esto acabará con la expulsión de los ejércitos de Francia, de los Anjou y del papado, y con la coronación de Pedro III como rey de la isla.
2026-11-03
2026-10-31
Aragon conquista Sicilia
Aragón conquista Sicilia:
Una vez finalizada la reconquista, y casi toda la peninsula bajo dominio de los reinos cristianos, el rey de aragon, Pedro III El Grande, decide expandir sus dominios mas alla de la peninsula, centrando su objetivo en la conquissta del imperio bizantino, con lo cual tambien conseguiria deshacerse de los riesgos que pudieran suponer una tropa de almogavares parados al ser una epoca de paz en la peninsula.
Pero los planes de Pedro III cambiarian cuando este se encontraba en territorio bizantino, y a punto de comenzar la conquista del imperio, al llegar a sus oidos noticias de que el reino de Sicilia estaba en el aire, y con la excusa de defender los intereses de su mujer, de origenes sicilianos, decidio poner rumbo al reino de Sicilia, al mando de su fiel tropa de almogavares, en apoyo de la revolucion de los sicilianos contra los franceses.
El 30 de agosto de 1282, Pedro III desembarca en la costa siciliana de Trapani, desde donde comenzo su conquista del reino siciliano, y sucediendose una epoca de continuas batallas contra los franceses, todas ellas con victorias de las tropas aragonesas, el rey de Aragon decidio atacar a los franceses en sus propio territorio, llegando a tomar Nicastro.
El 12 de diciembre de 1295, Pedro III de Aragon fue coronado en palermo nuevo rey de Sicilia, gracias en gran parte a la ayuda de su ejercito de almogavares."
2026-10-29
2026-10-24
implicación y presencia documentada de almogávares en la conquista de Cerdeña.
El texto clásico de referencia por excelencia para comprobar este hecho son los [b]Anales de la Corona de Aragón[/b] escritos por el cronista real Jerónimo Zurita en el siglo XVI. Zurita tuvo acceso directo a los archivos reales (los mismos documentos oficiales que redactaba la cancillería de Jaime II mientras ocurría la conquista).
En el Libro VI (Capítulo XXX) de sus Anales, al detallar los preparativos de la gran armada que partió hacia la isla en 1323, Zurita escribe textualmente cómo se conformaron las fuerzas de infantería:
«...y que se levantasen en el reino de Aragón y en el principado de Cataluña y en el reino de Valencia y tierras de Tortosa, tres mil hombres de a pie, de los que llaman almogávares, y otros mil ballesteros...»
Qué nos dice este texto?
• Reclutamiento masivo: Demuestra que para la Corona de Aragón los almogávares no eran un mito, sino un cuerpo militar perfectamente reglamentado que se movilizó de forma oficial por orden del rey Jaime II en todos sus territorios peninsulares.
• Combinación táctica:El texto expone la estrategia militar de la época, donde la infantería ligera de choque (almogávares) operaba en conjunto, tan en mar como en tierra, con el cuerpo de proyectiles (ballesteros) para contrarrestar la caballería pesada y las defensas navales de las repúblicas italianas que controlaban Cerdeña.
Además de Zurita, la Crónica de San Juan de la Peña (siglo XIV), redactada muy pocos años después de los hechos, menciona de manera recurrente el uso de «compañías de almogávares o sirvientes» para las expediciones mediterráneas de la Corona aragonesa.
https://almogavares.foroactivo.com/t2983-la-conquista-de-cerdena-por-la-corona-de-aragon
2026-09-19
almogávar a caballo
En las raras ocasiones en que un almogávar montaba a caballo, colocaba la azcona en el estribo, sujetándola con un pie, perforando así, en la primera carga, el pecho del caballo de su adversario (Swift, 191)"
Este es un dato histórico sumamente interesante y refleja a la perfección la táctica militar pragmática y brutal que caracterizaba a los almogávares.
Aunque eran principalmente infantería de choque, cuando disponían de monturas o captaban caballos del enemigo, adaptaban su armamento típico de una manera muy ingeniosa.
La azcona no se usaba como la lanza larga de un caballero medieval, sino que aprovechaban la fuerza del estribo y de su propio pie para fijar el arma rígidamente. Esto convertía la punta de la azcona en un ariete de baja altura diseñado específicamente para destripar o derribar al caballo enemigo, desmontando al caballero blindado para rematarlo fácilmente en el suelo.
Mentalidad muy almogávar.
Simplemente: "si puedo matar el caballo del enemigo en la primera acometida, lo haré de la forma más directa posible."
2026-09-12
⚔ Roger de Flor, el Halcón del Imperio
Roger de Flor, el Halcón del Imperio
Roger de Flor, hijo de un halconero imperial, cuando quedó huérfano de padre y su famila se ubicó en el bando de los perdedores de la ultima guerra, no tuvo más fortuna que heredar el marNació en el puerto de Brindisi, creció entre jarcias, velas y tormentas. Desde niño aprendió que la vida es una cuerda tensa: si la sueltas, caes; si la dominas, vuelas.
A los quince años el provenzal fray Vassail lo embarcó como grumete de la Orden del Temple, navegando bajo la cruz roja que imponía respeto en todos los puertos del Mediterráneo. Pero Roger no era hombre de obedecer siempre. Tenía dentro un fuego que no acepta cadenas. Cuando añor después, la Orden lo expulsó por actuar por su cuenta —y salvar vidas sin permiso—, y comerciar con secreos, Roger no cayó: se reinventó.
Se convirtió en capitán de galeras, mercenario del mar, señor de su propio destino.

Sicilia era una isla partida por el rayo de la guerra en su liberación de Francia. Las Vísperas Sicilianas habían encendido un fuego que aún ardía en cada puerto, en cada torre, en cada mirada desconfiada. .
La isla era un tablero de ajedrez donde aragoneses, angevinos y mercenarios jugaban partidas mortales. Roger desembarcó con la serenidad de quien sabe que el mar le ha enseñado a sobrevivir a todo. En Palermo, los capitanes lo observaron con recelo; en Messina, los almogávares lo midieron con la mirada; en Siracusa, los nobles intentaron averiguar si aquel templario caído era útil o peligroso.
Pronto descubrieron que era ambas cosas.
Los almogávares eran un ejército errante, una fuerza sin amo, una tormenta en el cielo. Y Roger de Flor, cuandoo coincidió con ellos, supo ver no solo a guerreros: vio un pueblo esperando destino.
Roger se ganó la confianza de los almogávares no con discursos, sino con lo que más apreciaban aquellos alvajes deshederados, ...oro.
En Sicilia aprendió la política del filo, esa mezcla de diplomacia y acero que luego dominaría en Bizancio. Allí comprendió que los almogávares podian ser más que una simple tropa de alquiler.
Y Sicilia, con sus castillos de piedra dorada y sus noches cargadas de conspiraciones, fue la forja donde Roger de Flor dejó de ser capitán y empezó a convertirse en jefe de hombres.
Y ayudaron a colocar a un rey aragonés al mando de la isla.
Pero tras la victoria, los almogávares desocupados empezaron a estorbar.
Y les surgió un nuevo contrato: Bizancio
Cuando llegó a Constantinopla, la corte bizantina temblaba. Los turcos avanzaban como una marea oscura, y el Imperio necesitaba un milagro. Roger ofreció algo mejor:
la Compañía Almogávar, disciplinada por su mano, afilada por su visión, encendida por su ambición.
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El emperador Andrónico II lo recibió con recelo, pero Roger habló con la seguridad de quien ya ha sobrevivido a demasiadas tormentas.
—Dame el mando que preciso —dijo— y os devolveré un imperio.
Y así fue.
Pero hubo otra condición.
Roger de Flor exigía la mano de una princesa bizantina.
El emperador lo nombró Mega Dux, jefe supremo de la marina imperial, y le concedió matrimonio con María de Bulgaria, sobrina del emperador.

Roger soñó con un nuevo orden: un Imperio sostenido por la fuerza de los almogávares y la disciplina templaria.
Pero su poder crecía demasiado rápido, y los cortesanos bizantinos comenzaron a temerlo.
Cuando Roger de Flor llegó a Constantinopla, el Imperio era un gigante cansado. Pero incluso en la decadencia, Bizancio conservaba un brillo que ningún otro reino podía igualar.
Y fue entre los pasillos y salas de sus palacios de mármol donde la presentaron a María de Bulgaria, descendiente de zares, educada en la etiqueta bizantina y en la política silenciosa de la corte.
María era todo lo que Roger no era: noble de nacimiento, criada entre sedas, habituada a los salones donde las palabras eran armas más afiladas que las espadas.
Y sin embargo, cuando se conocieron, hubo un reconocimiento inmediato.
Ella vio en él ambición sin máscara, valor sin artificio, determinación sin límites.
Él vio en ella dignidad, inteligencia, y una serenidad que podía equilibrar la furia de la Compañía.
El matrimonio fue político, sí, pero también fue una alianza de voluntades.
El emperador Andrónico II lo aprobó con la esperanza de atar a Roger al destino del Imperio.
Los nobles bizantinos lo miraron con horror:
—¿Un pirata, casado con sangre imperial?
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Roger no se dejó intimidar.
María tampoco.
La boda, celebrada con pompa bizantina, fue un espectáculo de oro, iconos y cánticos. Los almogávares, desde la distancia, murmuraban:
—Nuestro capitán se ha casado con una princesa.
—Ahora sí que el mundo va a temblar.
Y un incidente entre almogávares y comerciantes genoveses, hizo que los aragoneses incendiaran y saquearan el barrio de Pera.
Sirvió para amdrentar a las otras fuerzas que se disputaban el dominio de la ciudad y al emperador le quitaron de en medio a unos tradicionales enemigos que tenía instalados en su ciudad y a los que debía mucho dinero. Fue un regalo de Bodas.
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María de Bulgaria se convirtió en la roca diplomática que sostenía a Roger en la corte.
Ella entendía los laberintos de Bizancio; él dominaba los campos de batalla.
Juntos formaron una alianza que, por un instante, pareció capaz de fundar un nuevo linaje, dentro de los límites de Bizancio o fuera de ellos.
Bajo su mando, los almogávares se convirtieron en una máquina de guerra perfecta.
Roger no solo los dirigía: los comprendía. Sabía cuándo frenar su furia y cuándo desatarla. Sabía que aquellos hombres no obedecían coronas, sino líderes que demostraran valor.
La campaña contra los turcos fue un poema de hierro: aldeas liberadas, fortalezas tomadas, ejércitos enemigos deshechos como barro bajo la lluvia y cientos de cautivos.
Desde Gallípoli, Roger lanzó su ofensiva. Los almogávares cruzaron el Helesponto y se enfrentaron a los turcos en Cícico, Filadelfia y Magnesia.
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Fue una sucesión de victorias brutales: los turcos fueron aniquilados, las ciudades liberadas, y el nombre de Roger resonó como el de un nuevo Alejandro.
Los cronistas bizantinos escribieron que Roger de Flor salvó el Imperio.
Los almogávares decían algo más simple:
—Nos llevó donde nadie más habría osado.
El emperador, temeroso y agradecido le dió varios títulos nobiliarios, finalmente lo nombró César del Imperio.
Un título que jamás un extranjero había recibido.
Un honor que despertó envidias
Y a las afueras de Adrianípolis, en un conocido burdel, en la disputa por una de las prostitutas, un almogávar le quita la vida al hijo de otro jefe mercenario de Bizancio, Gircón, el caudillo de los mercenarios alanos.
🩸 La traición de Miguel Paleólogo, el hijo del emperador
Pero los sueños grandes despiertan miedos grandes.
Los nobles bizantinos, incapaces de soportar la gloria del templario, tramaron su caída. Lo invitaron a Adrianópolis con promesas de alianza. Roger acudió sin temor, como siempre.
En el banquete, mientras la música sonaba y el vino corría, cuando todos sus jefes de mesnada estaban borrachos y entregados a los brazos de hermosas meretrices, los asesinos se acercaron.
Y asesinaron a todos sus capitanes.
Roger también cayó, el propio Gircón vengaba así la muerte de su vástago, hundiendole un puñal por la espalda, al último César.
Dicen que incluso herido,antes de expirar, su mirada seguía siendo la de un halcón.
Su sangre manchó el suelo del Imperio que había salvado.
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La muerte de Roger de Flor no apagó su obra.
Los almogávares, al conocer la traición, desataron la Gran Venganza, arrasando Tracia y Macedonia en una furia que hizo temblar Europa
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Pero más allá de la sangre, quedó algo más grande:
la idea de que un hombre sin corona puede cambiar el destino de imperios.
Que un templario expulsado puede convertirse en César.
Que un capitán de galeras puede guiar a un pueblo entero hacia su propio futuro.
Roger de Flor no fue solo líder.
Fue fundador de un sueño,
arquitecto de una Neopatria,
el Halcón que enseñó a los almogávares a volar.
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2026-08-21
Guido II de la Roche y Gualterio V de Brienne. Los CONTRATANTES
Guido II de la Roche y Gualterio V de Brienne
No fueron jefes almogávares.
Ni siquiera jefes de la Compañía.
Fueron contratantes.
Pero los almogávares (una parte de ellos) estuvieron a sus órdenes.
La relación de este ejército almogávar con los duques de Atenas se divide en dos fases opuestas: comenzó mediante deserciones individuales pacíficas durante el gobierno de Guido II de la Roche
Durante el mandato de Guido II, la Gran Compañía se encontraba en el Imperio Bizantino combatiendo a los turcos bajo el mando de[Roger de Flor. En esta etapa, el contacto con Atenas fue menor y estrictamente diplomático o de asilo político.
* El caso de Ferran d'Aunés o de Ahones: En 1303, este importante capitán militar almogávar abandonó la Gran Compañía por fuertes discrepancias con Roger de Flor . Buscó su lugar en la próspera corte de Guido II de la Roche, quien lo acogió e integró temporalmente a su servicio antes de que d'Ahones regresara con sus antiguos compañeros, desconociendo la razones que se suponen pecuniarias.
Mientras Guido II vivió, la Gran Compañía operaba y saqueaba regiones más al norte (Tracia y Macedonia). La riqueza y el prestigio militar de Guido mantuvieron el ducado a salvo de las incursiones de la Compañía.
## El conflicto decisivo con Gualterio V de Brienne (1309-1311)
El panorama cambió drásticamente a la muerte de Guido II (1308), cuando el ducado pasó a su primo [Gualterio V de Brienne. El nuevo duque decidió usar a los almogávares como mercenarios, desatando una cadena de eventos fatales.
1. El contrato de servicio (1310): Gualterio V se enfrentaba a una agresiva alianza de los gobernantes griegos de Tesalia y el Imperio Bizantino. Decidió contratar los servicios de la Gran Compañía por un periodo de seis meses.
2. Campaña relámpago: Los almogávares cumplieron con creces. Conquistaron rápidamente más de 30 fortalezas enemigas en Tesalia, expandiendo los dominios del duque hacia el norte y obligando a los griegos a pedir la paz.
3. El impago y la traición: Terminado el trabajo, Gualterio V se negó a pagar los cuatro meses de sueldo restantes a la totalidad del ejército. En su lugar, seleccionó a 200 jinetes y 300 almogávares de infantería para que se quedaran a su servicio regular, ordenando al resto que abandonaran el ducado con las manos vacías.
4. La Rebelión: Los soldados expulsados se negaron a irse y pidieron permiso para asentarse pacíficamente como vasallos en las tierras recién conquistadas. Ante las amenazas de muerte de Gualterio, los almogávares se sublevaron; los 500 hombres que el duque acababa de contratar desertaron para unirse a sus antiguos hermanos de armas.
## La Batalla de Halmiros también conocida como del río Cefis (1311) y el Nuevo Orden
El choque final ocurrió el 15 de marzo de 1311 en la llanura de Halmiros .
Gualterio V de Brienne reunió a la flor y nata de la caballería pesada de la Grecia franca (unos 700 caballeros nobles franceses y miles de infantes). Los almogávares, tácticamente superiores, inundaron los campos agrícolas desviando los cauces de los ríos cercanos para crear un terreno pantanoso oculto por la vegetación.
Cuando la imponente caballería franca cargó, quedó atrapada en el fango. Los almogávares cayeron sobre ellos a pie: Gualterio V de Brienne fue decapitado y casi la totalidad de la nobleza militar francesa pereció en el combate.
Tras la matanza, la Gran Compañía ocupó Atenas y Tebas sin apenas resistencia, extinguiendo definitivamente el control feudal francés e instaurando un dominio aragonés sobre el ducado de Atenas que perduraría 80 años.
80 años que odearía la bandera de las cuatro barras de Aragón en lo más alto del Partenón
2026-08-20
⚔ Ferran Ximénez d’Arenós: el hombre que rompió con Roger de Flor, Jefe almogávar, y señor de su propia hueste.
I. Nacido entre peñas y juramentos de vasallaje
Ferran Ximénez d’Arenós surgió de esa estirpe de hombres que parecían tallados en la piedra viva de Aragón.Ricohombre aragonés, familia noble y guerrera. Estirpe de frontera.
El noble aragonés y hombre de confianza de Jaime I el COnquistador fue su padre Blasco Jiménez de Arenós. Y su madre Alda Ferrández Aba-Omahet, también conocida como Alda de los Almohades, aristócrata musulmana convertida al cristianismo. Hija del último gobernador almohade de Valencia, el gran Zayid Abud Zayd ((Baeza, 1195-Valencia, 1268).
Este es su sello en el que e reconoce como nieto del MIRAMAMOLÍN (Navas de Tolosa)
+ S ZEYT ABU ZEIT NIETO DE MIRALMOMENIN
Poco se ha recopilado de sus comienzos guerreros, pero su oportunidad vendría fuera de aquellas sierras
Cuando Roger de Flor reunió a los almogávares para marchar al Imperio Bizantino, Arenós se unió sin dudar.
La Compañía era un imán para hombres como él: soldada alta,botín abundante,ibertad absoluta,y la posibilidad de escribir su nombre en la historia a punta de lanza.
Roger de Flor, con su carisma, supo ver en Arenós a un jefe fiable, disciplinado y feroz, que se sabía manejar entre almogávares desde niño. No era un aristócrata, hijo de aristócratas, era un joven señor de la guerra
Durante meses, Ferran cumplió con su deber:saqueó Tracia,hostigó a los turcos,
y mantuvo a raya a los nobles bizantinos que miraban a los almogávares como si fueran lobos dentro de un palacio.
Pero entre ambos hombres —el megaduque y el jefe almogávar— empezó a crecer una sombra alimetada por los continuos excesos de la Compañía, asesinato de civiles, torturas, violaciones...
Las fuentes son escasas, pero la tradición almogávar conserva un eco claro:
Arenós no toleraba que Roger de Flor tratara a la población peor que si fueran esclavos
Los almogávares eran libres. Según sus normas no escritas podían marcharse cuando quisieran de la Compañía.
No aceptaban cadenas, ni siquiera de oro.
Roger, en cambio, cada vez actuaba más como un príncipe bizantino:exigía obediencia,imponía castigos, y reclamaba botín para sí y para sus nuevos aliados.
Arenós, que había visto a demasiados jefes convertirse en tiranos, empezó a gruñir entre dientes.
Su hueste lo escuchaba.
El episodio decisivo llegó tras una disputa por el reparto del botín en una campaña contra los turcos.
Roger de Flor, irritado, habría acusado a Arenós de insubordinación.
Arenós, con la calma de los hombres que ya han tomado una decisión, respondió:
“Nosotros no somos tus siervos. Somos almogávares, y nos licenciamos de tu mando.”
La mañana siguiente, Ferran Ximénez d’Arenós reunió a sus hombres.
No hubo discursos.
Solo una frase:
“Nos vamos.”
Porque cualquier almogávar podía abandonar la Compañía cuando le diera la gana, y Arenós lo hizo con la dignidad de un jefe que no acepta órdenes que contradicen su honor.
La marcha de Arenós fue un golpe simbólico.
No debilitó militarmente a la Compañía, pero sí mostró que Roger de Flor empezaba a perder el control sobre los hombres que lo habían llevado a la gloria.
Arenós y su hueste cruzaron tierras griegas hasta presentarse ante Guy II de la Roche, duque de Atenas.
El joven duque, rodeado de enemigos y necesitado de guerreros, los recibió como quien recibe a un grupo de leones.
Los almogávares de Arenós se convirtieron en su guardia de choque:rápidos,silenciosos,brutales,y absolutamente fieles mientras se les pagara bien.
El duque los empleó en campañas contra señores rebeldes, en escaramuzas contra los francos y en la defensa de fortalezas donde el viento del Ática silbaba entre almenas rotas.
Pero..., hubo problemas conlas pagas. Y acabose la fidelidad.
Muerto Roger de Flor, y tras vagar por distintos lares, la hueste de Ferrán retorna a la Compañía para participar en la Gran Venganza.
Se enemistó con Berenguer de Rocafort y se unió al bando de Berenguer de Entenza. Cuando Entenza es asesinado vuelve abandonar la Compañía. Solicita servicio al emperador de Bizancio que lo recluta y le otorga al otrora joven turolense que se inició en la razias con la frontera valenciana el título de Megaduque. El mismo que concedió a Roger de Flor. Y también la mano de su hija la princesa Teodora.
Arenós, lejos de la sombra de Roger de Flor, volvió a ser lo que siempre había sido:
un jefe libre, un guerrero sin ataduras, un hombre que respondía solo ante su propia conciencia.
Murió en un castillo ateniense, como un noble bizantino más. Lejos de sus sierras aragonesas, y rodeado de sus últimos almogávares, tal vez algún dia se descubra su tumba en el interior de alguna iglesia ortodoxa.
Pero su gesto —abandonar la Gran Compañía por honor— quedó grabado en la memoria almogávar como un recordatorio de que estos hombres, por muy feroces que fueran, tenían en ocasiones un código más rígido que el acero de sus azconas.
Arenós fue, en esencia, lo que todos los almogávares aspiraban a ser:
libre.













